Tener mal crédito no significa que siempre te van a negar un préstamo para auto, sobre todo si cuentas con un buen empleo y estabilidad financiera. De hecho, si tus ingresos son suficientes, ya tienes una gran parte de los requisitos que los prestamistas de alto riesgo suelen pedir para aprobar un financiamiento.

Mal crédito y empleo: ¿qué buscan los prestamistas?

Desde la recesión del 2008, muchas personas en todo el país han visto caer sus puntajes de crédito, y por eso muchos prestamistas decidieron ampliar su rango para ayudar a quienes no tienen un historial crediticio perfecto, pero sí un empleo estable. Esto abrió nuevas oportunidades para quienes, pese a tener mal crédito, cuentan con un trabajo sólido, son los prestamistas de alto riesgo.

Los prestamistas de alto riesgo, también conocidos como subprime lenders, son instituciones o concesionarios especializados en ofrecer financiamiento a personas que no califican para préstamos tradicionales debido a su historial crediticio. A diferencia de los bancos convencionales, estos prestamistas están dispuestos a asumir un mayor nivel de riesgo, por lo que evalúan otros factores como el ingreso mensual, la estabilidad laboral y el monto del pago inicial al momento de tomar una decisión.

En general, los prestamistas prefieren que el solicitante lleve al menos seis meses a un año en su empleo actual, y lo ideal es que haya cumplido un año. También valoran que la persona tenga un historial laboral continuo de al menos tres años, con periodos de desempleo entre trabajos no mayores a 30 días. La clave aquí es la estabilidad.

Si no llevas mucho tiempo en tu empleo actual, no te preocupes: eso puede compensarse si tu historial laboral previo es sólido y cumples con los demás requisitos.

¿Qué necesitas para calificar?

  • Estabilidad laboral comprobada con al menos seis meses a un año en tu trabajo actual.
  • Empleo a tiempo completo o ingresos fijos garantizados.
  • Comprobantes de ingresos, como talones de pago recientes.
  • Prueba de residencia: contrato de arrendamiento o recibos de servicios públicos a tu nombre.
  • Referencias personales: de seis a ocho, con nombre, teléfono y dirección.
  • Teléfono fijo o móvil a tu nombre
  • Pago inicial: normalmente el 10% del valor del vehículo o entre $1,500 a $2,500, la cifra que resulte menor.
  • Ingresos mensuales entre $1,500 y $2,000 antes de impuestos.
  • Licencia de conducir válida.

Si tu crédito está muy deteriorado, una buena opción es contar con un consignatario con buen crédito que respalde tu solicitud y facilite la aprobación.

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¿Y si tu empleo no es “tradicional”?

Algunos trabajadores tienen situaciones especiales que también pueden ser consideradas:

Si tienes más de un empleo, solo tomarán en cuenta tu fuente principal de ingresos para el préstamo.

Si tu trabajo es por temporadas, tendrás que presentar documentos extra como tus estados de cuenta bancarios y declaraciones de impuestos de los últimos tres años. Si recibes pago por desempleo en los períodos sin trabajo, también puede usarse como prueba de ingresos.

Si te pagan en efectivo y no a través de cheques, la empresa debe proveer una carta de empleo certificada por un notario.

Invertir en un auto puede ser el primer paso para mejorar tu crédito

Comprar un auto y financiarlo es una gran oportunidad para reconstruir tu historial crediticio. Al cumplir con tus pagos puntualmente, no solo mejoras tu puntaje FICO, sino que también demuestras responsabilidad financiera.

Cuando termines de pagar tu préstamo para auto, podrás tener mejores condiciones para solicitar otros créditos importantes, como un préstamo hipotecario con tasas más bajas.

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En Auto Créditos Ya, llevamos más de veinte años ayudando a personas con mal crédito o sin historial crediticio a encontrar concesionarios que aceptan créditos especiales.

Aunque no somos una entidad financiera, somos un puente entre los consumidores con situaciones de crédito difíciles y los concesionarios dispuestos a trabajar con ellos.

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